A veces se sueña libre.
Repiqueteaba sobre el cristal, evocación de otro tiempo. La lluvia que desde la noche acompañara su encuentro. Solo un gesto y al rato se vió en sus brazos, al poco era una noche loca. Ese mes de Octubre en que el otoño acorta el día y salir de copas se convierte en rutina. No esperaba nada. Creyó que salía a dar un garbeo con la gente de costumbre y sin embargo se propició. Serían muchas más noches. Ese cuerpo se convirtió en refugio. Pasado el tiempo ahogaba. Excusas. Llamadas al teléfono no contestadas. Era ella que insistía y buscaba. Saciada la sed no había ganas de volver. Llantos y súplicas. Retroceso mayor.

¿Cómo fue que al principio pareció ser para siempre y sin embargo era por Abril que sobraba?
Han pasado muchos otoños y hoy la lluvia le devuelve ese tiempo. Otros brazos y caricias y no añora ese pasado. Ese fuego apagado y un recuerdo difuso que a veces renacen de sus cenizas.
Se mira en ello y no se reconoce. Sabe que estuvo esa noche con ella y que alguien puso música. Era aquel tiempo en que los encuentros se daban. Juventud hoy olvidada. ¿Por qué viene a mortificarle el repiqueteo del agua?
Se siente sola, ella marchó y regreso aunque al fin nada salvó la situación y cada una por su lado.
Al cabo de un tiempo una carta de amor que llego a caer en vacío. En otro tiempo una llamada y promesa de amor eterno.
Ahora recuerda. Aunque el mes sea otro, su mente navega en navío del tiempo hacia el pasado recordando que hubo alguien que la amó y sin embargo no fue posible sellar el pacto, pues es fugaz cual mariposa del aire y no es dado amar a quien te ha amado ni ser correspondido por quien tu quieres.
Quiso el conocimiento sobre todas las cosas. Ahora que sabe, abomina de ello. Deseos que naufragaron y que al pasar de los años quedan borrados. Fue ella, recuerda, quien saltó aquellos muros y con cabriolas desbocadas vivió dando dentelladas.
La supervivencia a una misma es la condena. Infierno en vida que se alarga. Entiende al errante que por la tierra vaga. Despertar del sueño, terrible pesadilla.
Ocurrirá mañana, se pregunta y teme. No quisiera volver a perder los estribos. Quiere pacíficamente seguir el camino. Arritmia le corta el vuelo. A veces se sueña libre. Despierta sintiendo el dolor de lo que se siente cuando los límites cercenan y apagan.